Mario Botta
Arquitecto suizo cuyo original estilo, alejado de las corrientes
teóricas de su generación, le ha valido la fama internacional.
Después de un aprendizaje iniciado a la edad de 15 años como dibujante
de arquitectura, Mario Botta prosiguió su formación en el Liceo
de Bellas Artes de Milán (1961-1964). Con sólo 18 años construyó
su primer edificio, el presbiterio de Genestrerio. En 1965 se trasladó
a París para trabajar en el estudio de Le Corbusier. Más tarde se
incorporó al estudio del arquitecto y decorador veneciano Carlo
Scarpa y en esta época fue cuando conoció a Louis Kahn.
En 1970 abrió su propio estudio en Lugano. Desde entonces su trabajo
ha estado marcado por la homogeneidad y el rigor. Los edificios
que le han hecho célebre son viviendas familiares aisladas y enclavadas
en un paisaje salvaje y accidentado en pleno diálogo con el entorno.
La casa cuadrada de Cadenazzo (1970-1971) y la casa redonda de Stabio
(1980-1982) son, según él, "cavernas mágicas" monolíticas y confortables.
El volumen geométrico del edificio esta diseñado en función de su
ubicación y de su uso. La elección de los materiales (a menudo ladrillo
rosa, aunque a veces también hormigón pintado), el sentido del detalle
y el gusto por el trabajo artesanal han sido características que
le han distinguido siempre.
A escala urbana y monumental, Botta ha aplicado los mismos principios.
Su primera gran obra pública fue el colegio de Morbio Inferiore
(1972-1977). A continuación construyó la biblioteca del convento
de los capuchinos de Lugano (1976-1979), el anexo de la Banca Nacional
de Friburgo (1977-1982), la mediateca de Villeurbanne (1988) y el
Museo de Arte Moderno de San Francisco (1990-1994). La catedral
de Évry, consagrada en 1995, es un cilindro truncado de ladrillo
que está coronado por un grupo de árboles. Para el Museo Tinguely
de Basilea (inaugurado en 1996) concibió un paseo iniciático alrededor
de la obra del escultor en un enclave inhóspito al borde una autopista.
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